El santo todavía está vivo: le ganó el clásico al albo con garra,
tozudez y por un sablazo de Hugo Prieto en el último suspiro.
No se confunda. Juventud Antoniana está vivo. Se despertó de su estado somnoliento, aún respira y le responden todos sus signos vitales. Así lo demostró en la victoria de anoche sobre el líder Gimnasia y Tiro por 2 a 1, gracias al botín de Hugo Prieto que encendió la red en los minutos finales. Pero también por ser más ambicioso, por buscar el partido cuando las papas quemaban.
Al clásico arrancó jugándolo mucho más enchufado Juventud: ajustó
las líneas y presionó al albo en la salida: a lo guapo, ganando en todos
los sectores, anticipándose en todos los rebotes. A los 4 min, tras
un envenenado desborde de Acosta, que llegó hasta el fondo y tocó con
precisión, fue Triverio quien apareció sin marcas para enfrentar a
Mulieri, y tras un rebote del uno definió por arriba en complicidad
con el travesaño para que el balón duerma en la red. Era el 1-0 que
presagiaba una noche santa.
Pero, con el correr de los minutos, el puntero reaccionó y empezó a
crecer, a hacer circular el balón y se animó. A los 37', el enésimo
córner de un Gimnasia que empezaba a inclinar la cancha fue productivo:
centro de Vezzani, la peinó Agudiak y Ceballos, de cabeza, igualó el
pleito.
Sin embargo, el tedio imperó en el complemento: la pelota circulaba
lejos de los arcos y los desaciertos predominaban. Era el infaltable
duelo de hinchadas el que le daba color al clásico, ante la apatía de
sus protagonistas en cancha. Pero a la modorra la sacudió, primero, el
ingresado Tabáres, a los 32', con un centro que le salió al arco y
reventó el travesaño. Y en el momento de mayores bostezos y cuando el
empate parecía juzgado, apareció Prieto, con un misil por debajo
disfrazado de tiro libre, para que el balón rebote en el palo, en la
espalda de Mulieri e infle la red. Ganó bien Juventud, porque fue más
ambicioso en ese tramo final y por el misil del sureño: A-Prieto el
pomo.
La gran polémica
El árbitro del encuentro, Fernando Espinosa, fue el centro de
todas las miradas y tuvo una actuación para el olvido. Si bien se
excusó en el penal no cobrado de Angel Pedroso a Henry Sáez (ver
aparte), fue el protagonista de la principal polémica del clásico, que
le dio un giro al encuentro e incidió en el resultado. A los 40' del
complemento, cobró una falta inexistente de Federico Rodríguez a
Triverio, situación que desembocó en el gol de tiro libre de Prieto.
“El defensor de Gimnasia se trepó arriba del delantero, a esa falta la
cobramos en cualquier sector de la cancha, en este caso fue en la
puerta del área y en un clásico. Es fácil juzgar después de un partido
en el que todos tenemos la adrenalina a mil”, se defendió Espinosa tras
el encuentro.
Fuente: Mariano Fradejas (El Tribuno).