viernes, 19 de febrero de 2010

Te "ACOSTAmos" y ganamos

Juventud Antoniana 2 - 1 Racing de Córdoba.

Para el once antoniano, la victoria frente a la "academia" cordobesa fue sufrida. Recién en la etapa final logró dar vuelta un resultado en contra, con el ingreso del "Betito" Claudio Acosta, quien le cambió la cara al equipo y con dos conversiones, la primera de tiro libre y la otra desde el punto del penal, se convirtió en el héroe.
La primera parte del enfrentamiento, en el estadio de Padre Martearena, mostró a los cordobeses dueños absolutos de las acciones. Fueron los patrones en el campo de juego con una producción simple y efectiva. Consiguieron prevalecer en base de un trabajo inteligente, cerrando el transito por donde Raúl Gorostegui y Jorge Peirone podrían hilvanar alguna jugada para llegar hasta la valla defendida por Diego Antonio. Además, la complicidad de mal juego antoniano apareció con la poca conexión que establecieron los hombres encargados de generar juego, desde tres cuarto de cancha hacia adelante.
Así, el gol que anotó Marcelo Bergese fue el corolario de un buena tarea en conjunto y que sirvió para que Racing se fuera a los camarines con un justificado uno a cero.
Coleoni se jugó con los ingresos del "Betito" Claudio Acosta por Marcos Navarro e Iván Etevenaux, en lugar de Emanuel Cáceres. Allí empezaron a cambiar las cosas. Rápidamente, la pelota comenzó a circular con precisión por el lado local. Matías Rinaudo encaró ante dos adversarios y le cometieron falta.
Acosta miró la ubicación del arquero y colocó el remate lejos del alcance de su alcance para establecer el uno a uno. De todas formas reaccionó Racing y lo tuvo a mal traer a Juventud. Pero llegó una guapeada de Eric Chmil y el arquero salió para cerrarle todo ángulo de tiro y le tocó abajo. Bresler no dudó en cobrar la pena máxima y Acosta, nuevamente se paró frente al balón para cruzar el remate al palo izquierdo de Antonio.
Ya las caras fueron otras. La algarabía se fue apoderando de los hinchas que ataviados con los colores, azul, marrón y blanco, empezaban a celebrar tamaña conquista.
De todos modos, había que asegurar un éxito que estaba costando mucho trabajo conseguirlo.
La visita jugado por jugado intentó alcanzar la igualdad y arremetieron ante Aguiar, en una de las últimas jugadas y peligro se alejó de la valla salteña.
El árbitro adicionó unos seis minutos y hasta que no dio el pitazo final la euforia estaba contenida en las tribunas, hasta que por fin se soltó la emoción para gritar a los cuatro vientos, que los tres puntos que sumaron sirven quedarse en las punta de la tabla.


Fuente y foto: El Tribuno.

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