jueves, 10 de marzo de 2011

La frase del día de "Santo, Pasión"...



“Un equipo de fútbol es como una orquesta, cuanto más tiempo de ensayo tenga el grupo, mejor"; César Luis Menotti (apodado El Flaco, fue un futbolista (actualmente entrenador) argentino. Nació en Rosario (Provincia de Santa Fe). Jugaba de delantero (a veces de centrocampista) y su primer equipo fue Rosario Central. Como director técnico alcanzó el pináculo de su carrera cuando guió a la selección de su país a ganar por primera vez la Copa del Mundo (FIFA) en 1978, derrotando en la final a Holanda).

Todos a alentar al Santo...

La Comisión Directiva del Centro Juventud Antoniana informa que el partido Juventud Antoniana vs. Libertad de Sunchales, se jugará el 13/03/11 a Hs. 18.00 en el Estadio P. Martearena y que los precios serán los siguientes: Populares (detrás de los arcos): $25 para caballeros; $20 jubilados y damas; $15 menores. Plateas: $50. Preferencial (frente a plateas): $35.
La venta arrancará el viernes de 9 a 12 hs y de 16.30 a 20 hs en Lerma y San Luís. Sábado de 10 a 20 hs, horario corrido en las instalaciones del Club. Domingo de 10 a 15 hs en Lerma y San Luís y luego hasta el comienzo del partido en boleterías del estadio Martearena.

martes, 8 de marzo de 2011

A matar o morir en el intento

Con calculadora en mano se encara esta nueva semana decisiva y determinante para el antoniano. Ante el puntero de la zona 3, Libertad de Sunchales, estarán en juego las mínimas chances de clasificar al nonagonal. Pocos días restan para revertir y no volver a ver la película ya conocida: “El equipo del terror 2”, que se repite campeonato tras campeonato.
A pesar de todo, la esperanza y la fe están presentes, y el hincha apuesta a una recuperación rápida y satisfactoria de este plantel que deja mucho que desear.

El partido televisado de Juventud Antoniana vs Crucero del Norte, dejó reflejado y plasmado en cada televisor la capacidad de hacer las cosas tan mal que tiene este equipo santo. Como ésta es una historia que se repite con frecuencia, se llega a la conclusión que se convirtieron en “futbolistas del rigor”, les gusta rendir bajo presiones y cuando el futuro del equipo en el Torneo está colgando de un hilo tan fino que se puede cortar en cualquier momento.

Como dice Johan Cruyff, el fútbol consiste básicamente en dos cosas. Primero, tener la pelota, y ser capaz de pasarla correctamente. Y la segunda, cuando se tiene la pelota tener la capacidad de controlarla. Porque si no se controla, tampoco se puede hacer un pase. En la cancha, estos dos aspectos del juego son los más importantes.

El Santo en su última presentación no hizo ni una cosa ni la otra, es decir no cumplió en lo básico ni estratégico y lo peor de todo es que muchos fallos infantiles y otros tan “garrafales” que cometieron, dejan en evidencia a un equipo que eligió las decisiones equivocadas, que lo llevaron a nunca poder desarrollar el juego que se pretendía desde el banco de suplentes y que se preparó durante la semana.

Entonces, ¿Qué se debe pensar? Nuevamente, ¿La desconcentración se hizo presente?, ¿La falta de ideas hizo que estuvieran perdidos?, ¿El rival los bloqueó o Juventud no hizo demasiado y se dejó pasar por encima?, ¿La falta de actitud hizo estragos?, ¿No supieron contrarrestar los errores y al contrario siguieron cometiendo más?

Cada uno de los protagonistas es consciente de sus errores, responsabilidades y obligaciones, de ahora en adelante, para hacer las cosas mejor. No se les puede pedir a muchos de estos jugadores, que no nacieron futbolísticamente en Juventud, que sientan la camiseta; pero si se les puede pedir y exigir que, al menos, recuperen y muestren más un espíritu futbolero de barrio.

Ese pensamiento no es otro que el de las ansías de triunfar, el ganarse un respeto, “ganar o morir”, “hacha y tiza”, el reconocimiento y prestigio por jugar bien, la solidaridad en equipo, y la aspiración de superarse y ser mejores. Este espíritu los movilizará a luchar hasta el final dejando todo, hasta el aliento pero con dignidad, orgullo y amor propio.

Más allá de lo que suceda en el futuro inmediato de este Santo, se debe seguir apostando al trabajo lento pero eficaz y a largo plazo que propone Jorge Solari. Porque sería una estupidez por parte de los dirigentes que vuelvan a equivocarse y veamos de nuevo otra famosa película llamada: "Una dirigencia impaciente 3".

Foto: El Tribuno.

lunes, 7 de marzo de 2011

Torneo Argentino A: Mucha esperanza pero poca actitud

Crucero del Norte 2 - 0 Juventud Antoniana.

Juventud Antoniana sucumbió en Misiones dejando una de las más pálidas actuaciones de las que pueden registrarse en la presente temporada del Argentino A. El santo sufrió una de las derrotas más duras, no sólo para las estadísticas y en relación con el funcionamiento, sino que además porque significó un golpe durísimo de nocaut para las ilusiones del hincha, para el pequeño hálito de esperanza que quedaba encendido en cada uno de sus simpatizantes..

El equipo de Jorge Solari cayó sin atenuantes ante un Crucero del Norte que le hizo precio, que en cancha parecía un equipo enjundioso que necesitaba imperiosamente clasificar, ante un santo que a los ojos de cada espectador parecía la inversa, un equipo resignado, eliminado y sin chances, fundamentalmente por la escasa actitud mostrada en el campo por el conjunto salteño.

A los 6’ fue Martín Yegros Tejada quien empezó con los presagios de una noche negra para el antoniano, con un cabezazo que controló Daniel Bertoya. Tres minutos más tarde se le empezó a caer la estantería a Juventud con el gol de Franco Cabrera, que derivó de un horror defensivo de la última línea, y que comenzó a desmoronar la estructura del elenco antoniano. La reacción de Juventud tardó en llegar, tanto que era Crucero el que hizo todo para aumentar la ventaja.

Crucero adelantó sus líneas y metió en un arco al rival, mientras, Juventud daba muchas ventajas en el fondo, invitaba al rival a la insinuación constante y, para colmo, eran una constante las erráticas salidas desde el fondo y las sucesivas infracciones infantiles en zona peligrosa. Y en ataque, bien gracias. Muchas imprecisiones, intenciones estériles, con poca conexión entre volantes y delanteros. Algún esbozo de actitud de Navarro, una que otra arremetida de Hechalar estaban en el haber del santo. Pero nada alcanzaba. Porque además, Rinaudo y Hechalar eran lentos y parsimoniosos, y el habitual encargado de la generación, Cristian Ortiz, nunca apareció ni contagió.

El flojísimo primer tiempo de Juventud, la notable carencia de actitud, la imagen de un equipo desorientado y abatido fue la tendencia que se repitió como un efecto previsible en el complemento. Porque nada cambió.

Apenas esbozó una pequeña mueca de mejoría el once santo, pero eso no llegó a servirle para suplir tantas carencias juntas. Los misioneros, en tanto, seguían yendo al frente y a los 12’ la jugada más clara la tuvo otra vez un incansable Márquez, que llegó en posición de gol gracias a los enormes obsequios defensivos del conjunto salteño, pero increíblemente remató arriba solo frente a Bertoya, mientras la defensa sólo atinó a mirar. A los 29’ se consumó la debacle: un preciso centro de Carlos Marczuk al área antoniana, dos cabezazos que inevitablemente terminaron en el segundo, tras un testazo de Juan Mattos que infló la red.

Juventud terminó jugando con 4 hombres de área, pero ni siquiera los ingresos de Padua y Antonelli le dieron el peso necesario a la ofensiva del santo.

Fuente: Mariano Fradejas (El Tribuno)

jueves, 3 de marzo de 2011

Así quedó la tabla por el Torneo Argentino "A"

Click en la imagen para ampliar


¿Hacia dónde vamos?

La llegada de Solari y su cuerpo técnico a Juventud Antoniana, es una presencia que impone y requiere de un respeto, consideración y atención por parte de quienes los han traído porque no es un técnico más que viene a experimentar al Club, sino que llegó para volcar todos sus conocimientos, maestría y "mundología", no sólo como entrenador, sino también en otras funciones.
Entonces, la audacia y osadía de traer a este técnico ya tiene su valor pero también implica de muchas otras cosas más; elevar el nivel desde lo futbolístico tiene que ir acompañado de un crecimiento desde lo institucional. En el Santo, se ha crecido únicamente desde lo futbolístico porque desde lo dirigencial algunas actitudes dejan mucho que desear y es una desilusión saber que más que dirigentes de un Club son directivos de su "propia quinta" y se convierten en los personajes malos y especuladores de una novela.
Como en la ficción en el Centro Juventud Antoniana, se está montando una novela perfecta que tiene absolutamente todos los elementos y condimentos necesarios para que se lleve a cabo. Los personajes, el momento o tiempo en que deben suceder las cosas, el espacio en donde deben ocurrir lo hechos y nosotros, como medio de comunicación ocuparemos el rol del narrador y contaremos lo que está sucediendo a puertas adentro en calle Lerma y San Luís.
Cuando se inician los nuevos procesos con un flamante técnico al frente lo más probable es que más allá de quien o quienes tuvieron la decisión de elegirlo, el optimismo, el respaldo, el apoyo y el sostén deben estar dados por parte de todos los personajes, en este caso dirigentes; encargados, en definitiva, de llevar adelante con seriedad y responsabilidad los nuevos proyectos y haciéndose cargo de sus resoluciones.
Pero esto es muy poco probable que suceda en los clubes salteños y lamentablemente en el fútbol en general. El mantener una idea firme a largo plazo se ha convertido en algo tan utópico que ahora se piensa más en cuáles maniobras llevar adelante para derribar a entrenadores y a su vez destruir ilusiones y sueños de muchos hinchas en vez de buscar las alternativas y recursos necesarios para que el nuevo trabajo funcione y tenga sus frutos.

Un “Indio” y su tribu de imperio en una choza impresentable



La directiva antoniana que se dice ser respetable, decente y loable les hizo vivir a este cuerpo técnico prestigioso y serio una experiencia vergonzante. Una situación que bien podría definirse como “nómada”. No tener un lugar fijo de residencia permanente, y que se desplacen con frecuencia de un lugar a otro, es la realidad que han vivido los integrantes de este cuerpo técnico y los ha llevado a improvisar un “vestuario del Club” como habitación para pasar la noche.
Cuando uno recibe a alguien en su hogar lo mínimo que debe hacer es darle un buen trato y servicio para los huéspedes que llegan. Esas actitudes hablarán bien no sólo de quien los recibe, sino también de la imagen que deja de su casa, en este caso, de la Institución.
Con estos detalles la novela antoniana ya tiene sus personajes, el lugar donde ocurrieron los hechos y el momento en que se suscitaron. Con todos los datos vertidos, la pregunta que nos queda por hacernos es ¿Esta dirigencia está respetando como corresponde a este proyecto futbolístico? ¿Están actuando como directivos serios? Las pruebas indican que más que mantener este proceso pretenden tirar por la borda toda idea y sueño que los hinchas quieren cumplir y que esa ilusión no es otra que la del ascenso pero esto se ve cada vez más como un deseo que como una realidad.
Como siempre en este tipo de novelas nefastas y que se repiten a menudo en nuestro fútbol, los personajes secundarios terminan siendo los hinchas quienes son los depositarios de los fracasos, desilusiones, decepciones y frustraciones a cargo de personas que se ponen al frente de un Club y ni idea tienen de manejar una entidad y mucho menos de fútbol.

miércoles, 2 de marzo de 2011

El Santo sigue vivo

Gimnasia (CDU) 0 - 2 Juventud Antoniana.

Juventud Antoniana se fue festejando al terminar ganando por 2 a 0 en un atractivo partido. El equipo salteño le ganó con justicia a Gimnasia de (CDU).
El comienzo fue bastante aburrido porque, pese a que no había demasiadas marcas, que ninguno de los dos se preocupaba en presionar arriba pero sí se defendían con criterio.
Fueron 15 minutos donde se prestaron la pelota, donde no aparecía jugadores de desequilibrio y entonves tanto Bertoya como Rougier pasaban una noche tranquila.
Pero, de pronto, apareció el partido que habíamos ido a ver, con dos equipos necesitados del triunfo.
Gimnasia tuvo su oportunidad más clara con un centro-pase de Lovera que dejó sólo a Fassione para marcar pero, el lateral, no pudo cabecear bien.
También tuvo lo suyo la visita a partir del buen juego de Medina y la velocidad de Hechalar. El delantero con el 8 en su casaca fue una pesadilla para Del Bono quien tuvo muchos problemas durante toda la noche. Y cuando Hechalar lograba juntarse con Navarro o Arriola los problemas para el Lobo aumentaban.

A los 25’ fue la oportunidad más clara de Juventud tras una enorme jugada que crearon entre Navarro, Arriola y Hechalar con paredes y gambetas que este último no pudo definir porque, tras gambetear a Rougier, se quedó sin ángulo para el remate final.
Fueron 10 minutos plenos de emoción; después el partido volvió a la mediocridad del principio y el final del primer tiempo los encontró en igualdad.

Mejor la visita

En el complemento apareció mejor Juventud que avisó con un cabezazo de Lamolla que Rougier mandó al córner con mucho esfuerzo. Enseguida Navarro encaró desde la mitad de la cancha y antes de ingresar al área sacó un remate violento que se elevó tras rozar en la cabeza de Cergneux. Eso descolocó a Rougier y la pelota se le coló por arriba para el uno a cero. Allí el nerviosismo ganó a todos en el local; se quiso empatar con mucho empuje pero pocas ideas.
Juan Monge –reemplazó a Losada en el banco por su suspensión- mandó a la cancha a Ferreira y Cabral y el Lobo terminó con cuatro delanteros en cancha pero sin crear demasiada jugadas de riesgo frente al arco defendido con la sobriedad de siempre por Daniel Bertoya.

Y, en la contra, Juventud le perdonaba la vida al Lobo al no poder terminar jugadas en las que llegaba con superioridad numérica. Recién lo hizo en el final cuando Hechalar se le escapó a todos y fue detenido por falta por Rougier. Penal y roja para el uno local por aquello del “último recurso”. Fassione fue al arco y detuvo el remate de Héctor Gaitán pero no evitar que, en el rebote, el central visitante definiese la historia. Y está bien porque, sin sobrarle demasiado, Juventud fue un poco más y tuvo algo de fortuna para ponerse en ventaja.


Fuente: www.periodicos.com.ar de Entre Ríos.

domingo, 27 de febrero de 2011

La frase del día de "Santo, Pasión"...


"Hay jugadores que con un técnico no juegan y con otros son figuras"; Ángel Cappa (es un ex futbolista y director técnico argentino. Actualmente es el Director Técnico del Club de Gimnasia y Esgrima La Plata de la Primera División de Argentina).

El Santo y la falta de constancia en su juego

Por la 24ª fecha de la Zona 3 del Torneo Argentino A, el Ferro cosechó su segundo éxito consecutivo y sigue en carrera de entrar entre los tres primeros para acceder a la siguiente ronda en la lucha por el ascenso a la B Nacional tras ganarle a Juventud Antoniana.
César Martínez, de penal, en el primer tiempo, y Carlos Salvatierra, en el segundo, le dieron el triunfo al equipo santiagueño, que ahora tiene 32 unidades en la tabla.
Central jugó un excelente primer tiempo merced al buen trabajo de su mediocampo y la firmeza de su defensa. Apostó de entrada a traerse los tres puntos con un esquema ofensivo ante un rival que buscaba recuperarse ante su público.
El equipo conducido por Arsenio Ribeca fue marcando diferencias en el juego, aunque en ataque faltó claridad. García Chamut, Pacheco, Raúl Castaño, Diego Suárez y Albarracín se complementaron haciendo rotar el balón y proyectarse al ataque.
El Ferro dispuso de un par de oportunidades, pero falló en la estocada final. En cambio Antoniana no lastimaba porque el fondo visitante cubrió bien los espacios, mientras que Germán Montenegro denotaba seguridad desde el arco.
Sobre los 32 minutos Walter García le cometió penal a Salvatierra, y el correntino Martínez, con violento remate al medio, puso la ventaja en favor de Central.
Dos minutos más tarde Raúl Castaño se perdió el segundo al rematar débil a las manos de Bertoya. Después Salvatierra desperdició otra oportunidad, pero esta vez la pelota rozó en el cuerpo de Lamolla y se fue al córner.
La única llegada del Santo fue a los 43’ con un cabezazo de Gaitán, que Montenegro salvó de la igualdad con una espectacular intervención enviando el balón al córner.

Complemento
En el complemento Central salió a jugar de la misma forma, pero luego se tiró atrás lo que permitió a Juventud Antoniana adelantar sus líneas y llegar con frecuencia a la valla de Montenegro.
El “Gordo”, salvó la caída de su arco por dos veces y en otras tres Navarro, por dos veces, y Lamolla, desperdiciaron claras situaciones para el dueño de casa.
Central apostó a jugar de contra y perdió un jugador importante como Diego Suárez porque Ribeca ordenó que Rubén Molina ingresara en su lugar. Entonces la visita perdió volumen de juego.
El nerviosismo crecía en el local, lo que motivó que su parcialidad arrojara proyectiles y el juego se detuviera por cinco minutos, sin intervención por parte de la policía, que sí lo hizo luego con la de Central que cantaba y festejaba el triunfo sin provocar desmanes.
El árbitro Carlos Boxler adicionó siete minutos y en ese lapso Central se recuperó y llegó a lastimar. A los 48’ un envío de Martínez fue contenido por Bertoya y después llegó el segundo.
Domínguez le cometió falta a Carlos Salvatierra. La defensa local se quedó y el delantero ferroviario sacó rápido el tiro libre por elevación y aseguró la gran victoria de Central, que en el balance fue merecido porque fue más que Antoniana, pese a algunos sofocones que tuvo.


Fuente: Diario el Liberal.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Todos a alentar al Santo...

La Comisión Directiva del Centro Juventud Antoniana informa que el partido Juventud Antoniana vs. Central Córdoba (SDE), se jugará el 25/02/11 a Hs. 22.00 en el Gigante del Norte y que los precios serán los siguientes: Populares $25 para caballeros; $20 jubilados y damas; $15 menores. Plateas: $50. Preferencial (frente a plateas): $35.
La venta continuará hoy desde las 9 a 12 hs y de 16.30 a 20 hs en Lerma y San Luís.


domingo, 20 de febrero de 2011

Camino hacia la clasificación: El Santo va por más...

El Santo ante Unión de Sunchales jugó el primero de los seis partidos que restan, y ganó tres de los dieciocho puntos que están en juego y que son fundamentales para poder consumar el primer objetivo que tiene este plantel, el de la clasificación. Un triunfo en condición de visitante es más que meritorio para un equipo que a pesar de las caídas, tropiezos y levantadas, siempre es candidato en todos los torneos.

A partir de ahora Juventud Antoniana está recorriendo, sin lugar a dudas, el arduo, agotador, duro y difícil camino hacia la clasificación. Sólo el trabajo, la disposición, planificación, preparación mental y la estrategia futbolística podrán permitir finalmente dar el paso hacia el éxito.

En esta etapa la paciencia, serenidad, el temple, la tranquilidad, solidaridad y la entereza, son las capacidades que tienen que prevalecer entre los hinchas, en el plantel y en los dirigentes para seguir apoyando como hasta ahora este proyecto serio y prometedor. Solari demostró hasta acá que las cosas pueden cambiar pero en base a perseverancia, constancia, esfuerzo y empeño porque es la única manera para poder llegar lejos.

La llegada del Indio le aportó evolución, progreso y crecimiento desde lo futbolístico, la teoría “Solariana” es partidaria de los procesos lentos pero seguros, del “paso a paso” pero infalibles, del buen juego que es convincente y de la maduración como equipo que es garantía a futuro.

Central Córdoba, Gimnasia (CDU), Crucero del Norte, Libertad (S) y 9 de Julio de Rafaela, serán los adversarios a vencer en las próximas fechas; la mayoría tienen claras chances matemáticas de seguir en la lucha por la clasificación y por lo tanto tratarán como Juventud de dejar todo en cada escenario para pasar a la siguiente fase que será más cautivante y atrayente.

El equipo antoniano, al menos, está entendiendo y aprendiendo los conceptos, la noción y concepción de juego que pretende el experto DT y eso es importante. Pero en los partidos más complicados donde no haya táctica que valga deberán demostrar muchos de estos jugadores que están hace tiempo en el Club que comprendieron, además, lo que es la filosofía del sentimiento antoniano y deberán transpirar como nunca antes la camiseta del Santo.

El apoyo, respaldo, esperanza, confianza, fe y seguridad estarán presentes en cada encuentro que restan por disputarse, el pacto de ilusión que mantienen los hinchas con este plantel y estos colores sigue firme y fuerte, como siempre. Sólo el trabajo de este equipo y el tiempo podrán cultivar la gloria que todos los antonianos quieren disfrutar…


Torneo Argentino A: Juventud Antoniana vs. Central Córdoba jugarán el viernes a las 22 hs, en el Gigante del Norte.

Así quedó la tabla por el Torneo Argentino "A"

Click en la imagen para ampliar


Primera final jugada y ganada

Unión (S) 1 - 2 Juventud Antoniana.


Foto: www.elecodesunchales.com.ar

La frase del día de "Santo Pasión"...


“Yo no concibo el fútbol sin protagonismo. Tengo una atracción exagerada por la victoria. Y el protagonismo es el mejor camino para acercarse a ella.”, Marcelo Bielsa (es un entrenador y ex futbolista argentino. Fue, desde 2007 hasta 2011, el entrenador de la Selección Nacional de Fútbol de Chile).

"Santo Pasión" te invita a disfrutar de un cuento...

"El santo del cartón"

Por Mariano Fradejas.

“El Pocho es así. Su destino está marcado y no lo va a cambiar”, susurraba doña Berta mientras dejaba caer resignada sus lágrimas de pena en el piletón, luego de recibir la primera notificación policial por su hijo mayor en la casilla 32. Era una de esas tardes somnolientas de la villa. En las que el sol marcaba a fuego las penurias de los olvidados, pero a la vez guiaba el camino cansado de los carros botelleros que despuntaban su jornada sin cesar en busca del pan y el jornal de cada día. Doña Berta era el fiel ejemplo de las hijas del sudor y la desdicha. De las madres del dolor y la esperanza. Y de las esposas sin sueño. Pero tenía un estigma imborrable que le llegó una fría mañana de otoño con la impronta de un regalo del cielo no buscado: El Pocho Paredes, el primer hijo varón de una familia que luego habría de desparramar su herencia en ocho gurrumines hambrientos y desrropados, que le dieron vida a la fría y oscura casilla de doña Berta, aquel manto humilde de amor, de chapas oxidadas por la lluvia y desgastadas por la miseria existencial.

De los ocho pichones, el mayor, el Pocho, era distinto a todos. Despuntaba su jornada desde el crepúsculo del día, aventajando la luz del amanecer de Mataderos, y cargando en un vagón su alforja de esperanzas, aquella que llevaba repleta de ansias de superación y de sueños de él y de sus ocho hermanos. “El pan en la mesa de su familia nunca va a faltar, y la sonrisa inocente siempre iba a estar dibujada en los rostros de los carasucias en el comedor de la villa, mientras el Pocho esté”, coincidía la barriada entera con respeto y admiración. No era un símbolo de revolución, ni un Robbin Wood de la periferia porteña, ni mucho menos. Pero en Mataderos él significaba para muchos el estandarte de los despojados, un personaje entrañable que siempre repartía una dádiva de ilusiones y un torrente de optimismo en medio del desierto de la desdicha y la malaria. En casa de Pocho hubo semanas enteras sin morfar, pero nunca, jamás, faltó un solo día sin esa sonrisa dibujada en sus pómulos y sin esa comunión pagana que comulgaba religiosamente con sus nueve soles, que en definitiva, eran sus fuerzas, que impulsaban sus ganas de enfrentar diariamente la indiferencia y la desidia de la cruel y poderosa jungla de asfalto que lo rodeaba.

La única mancha en el intachable legajo de este noble caballero de jogging y zapatillas era su amistad incondicional con el “Gitano”, el jefe de la barra brava de Chicago, el club de sus amores, aquel que todos los domingos le regalaba al Pocho sus instantes más felices. El fútbol para el Pocho se resumía en tres palabras: alegría, pasión, sentimiento. Y cada domingo, cuando el “Torito” salía a la cancha, el pibe desenfundaba el papel de su historia y fumaba la yerba que liberaba las compuertas de su diaria prisión. Y se transportaba, conseguía olvidar por noventa minutos la cruda realidad de la gran aldea que lo miraba con desprecio, del sonido armonioso y angustiante de las tripas hambrientas de sus pichones, de aquella arrolladora cuchillada sonora de la locomotora del tren y de los kilos y kilos de cartones que reciclaban día a día su existencia. El tablón que temblaba al ritmo de su corazón, los trapos que decoraban la tarde y que eran la síntesis de un trabajo a pulmón y de horas eterna de costura de las mujeres de la villa. Los cánticos del alma que escapaban de miles de gargantas contenidas y embroncadas, se transformaban en un caño y un firulete maradoniano para eludir a la depresión colectiva. Y el Pocho, fiel a sus afectos, era uno de ellos.

Su vinculación con el “Gitano”, su amigo de la infancia, lo “marcaba” en cada batalla campal de visitante y más de una vez los pabellones carcelarios de furioso cemento empezaban a ser testigos de las eternas noches donde el calor materno y las caritas de sus gorriones se extrañaban más que nunca. Pero hay algo que era cierto, y es

Que su identidad condicionaba al juicio constante de la sociedad, que lo condenaba domingo tras domingo por

portación de rostro, por su inevitable destino, por su insignia y su bandera. Por su rebeldía con causas y su identificación con la tribu olvidada y oprimida. Esa misma identidad, que le valió ligar uno y mil palos en los paravalanchas o en los accesos de la cancha de Chicago o de Vélez. Fueron sus raíces bien profundas, pero también un sello ineludible de su tormentosa infancia, de interminables años de gambetear la miseria en los potreros repletos de barro, de pelotas de trapo y de gloria inventada.

Pasaron varios meses y los hábitos del mayor de los Paredes empezaron a cambia. El Pocho en ese entonces ya era el segundo cabecilla de la barra del “Torito” y secundaba al Gitano en todas las canchas de la capital y el conurbano. El se encargaba de gestionar los micros para los viajes con los dirigentes y “careteaba” con su habitual carisma y simpatía un manojo de entradas para los pibes. Además organizaba rifas para el comedor y consustanciaba su espíritu solidario con la pasión de su verdinegro querido. Constituyó una red social sin precedentes que amalgamaba su amor por el fútbol con su generosidad con sus pares, aquellos que cuerpeaban junto a él, palmo a palmo, la inclemencia del despiadado sometimiento del sistema que los excluía. Eso sí, la casilla de los Paredes empezaba a llenarse de nuevas amistades que inspiraban la más absoluta desconfianza en las corazonadas de madre de doña Berta.

Hasta que una convulsionada tarde de mayo, en cancha de Chacarita, luego de un intrascendente empate en cero en el campo de juego, una emboscada de los funebreros que buscaban revanchas por las maldades del Gitano, terminaron en una enredada que dejó a la barra del Torito sin el miembro más querido. En un acto de arrojo, valentía y fidelidad dignas de su grandeza, en defensa de su amigo, Pocho cayó arrodillado en el cemento, atornillado al cordón de la vereda tras recibir un puntazo traicionero del Tripa. El Tripa era un matón a sueldo, dealer y puntero político, conocido en Chacarita por su protección y sus tranzas con el poder, que hasta el día de hoy goza de impunidad tras darle fin a una vida ejemplar y llena de ilusiones injustamente truncada a los 28 años. La obra del humilde ángel de la villa pasó a la inmortalidad de la forma más trágica, pero a la vez más heroica y digna de la vida de un mártir de la pobreza. Hasta el día de hoy todo Mataderos llora la muerte de su héroe de chapa y adobe, de su santo anónimo e inmortal, de quien supo llevar con orgullo la bandera de los marginales y defenderla a ultranza, hasta con su propia sangre empapada en dignidad, honestidad y nobleza.

Hoy la villa todavía pena por la partida de su héroe de cartón. Hasta la hinchada de Chicago inmortalizó su imagen de niño pobre en una gigante tela y su nombre se pronuncia con respeto hasta en la boca de los malandrines más pesados. Los pibes del Comedor del barrio ya no dibujan sonrisas, pero aguardan con ingenua esperanza ver nuevamente sus manos francas y limpias llenas de regalos. Su madre continúa desagotando sus lágrimas en el viejo piletón, pero tanto ella, como los ocho querubines que le quedaron en el nido, llevan consigo la más rica herencia y el legado más invaluable entre tanta escoria. El ejemplo de un pibe de Mataderos que jamás recordarán los libros de historia, pero en quién sus seres más cercanos se encomiendan como “el santo del cartón".

El Chat de los Antonianos